Del campo a la mesa, ¿Por qué es importante el packaging para agricultura?

05-02-2018 .- Europac

El sector consumo es un terreno en el que el embalaje debe mostrar, si cabe, una sensibilidad mayor respecto a otros productos. Hablamos de necesidades específicas que respeten la integridad de los productos y, además,  contribuyan a que los consumidores tengan a su disposición alimentos de calidad que mantengan intactas todas sus propiedades. En este sentido, de la producción agrícola se derivan unas necesidades que, tanto el embalaje como su circuito logístico, deben asumir: resistencia, protección y seguridad se consolidan, en primer término, como los ejes centrales entorno a los que todo packaging destinado a este sector debe girar. 

  • Resistencia, para asegurar que el peso de los alimentos no daña en ningún momento el embalaje y resiste de forma adecuada el círculo logístico de su transporte y entrega.
  • Protección, para que los productos agrícolas llegan de forma íntegra a su destino sin sufrir ningún tipo de merma en sus propiedades.
  • Seguridad, para garantizar la calidad e higiene de los alimentos y certificar el buen estado de productos destinados al consumo. 

Teniendo en cuenta estas características básicas que todo packaging para agricultura debe tener, ¿cuál es el tipo de embalaje idóneo para cada producto agrícola? Europac desarrolla una solución específica para cada tipo de producto y ofrece un servicio que se adapta a cada cliente de forma individual. Un compromiso crucial para conseguir el éxito en el desarrollo de embalajes destinados a un sector que, en muchas ocasiones, afronta situaciones impredecibles derivadas de las circunstancias variables de la producción, las necesidades de inmediatez y agilidad en el transporte, las dificultades climatológicas o el diseño de embalajes para productos a granel. 

Esta es la base innegociable y el reto fundamental al que se enfrenta el packaging destinado a la producción agrícola: mantener los estándares de calidad de todos y cada uno de los alimentos. Un valor fundamental que se complementa con un trabajo de innovación que no sólo busca satisfacer las necesidades de seguridad de los consumidores, sino que camina en una dirección íntimamente relacionada con el respeto al entorno natural. Y es que los embalajes de cartón ondulado, a diferencia del plástico u otros materiales, poseen una valor añadido fundamental: son biodegradables y reciclables, lo que los convierte en eje central de una política de sostenibilidad que no sólo se adapta al sector agrícola sino que lo respeta y favorece.